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Domingo, 01 de junio de 2008
José María Suárez Gallego
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(Publicado en Diario Jaén, el domingo 1 de junio de 2008)
Ni que decir tiene que esto de escribir tiene su miga, sobre todo si de lo que se escribe es de las cosas del comer. Cuando lo hacemos, nos debatimos entre el deseo de que nuestros sentidos gocen, y la necesidad de que el cuerpo que nos acoge funcione saludablemente.
Somos una especie débil, hay que recocerlo, y por mojar en una buena salsa le damos el culo a los perros, y no para otra cosa que para que nos lo muerdan con dentelladas de colesterol y triglicéridos. Vivir, en el fondo, no es más que la ejecución lenta de una sentencia de muerte que dura toda la vida, y de la que nos defendemos cada día pidiéndole a nuestra verdugo, como última voluntad, una excelente comida que nos haga olvidar la corta distancia del corredor patibulario que nos corre por las venas.
Hoy en día que el tema culinario-gastronómico rompe pana en nuestra cultura, y el asunto dietético--nutricional levanta pasiones entre quienes les obsesiona, más que preocuparles, su salud, proliferan cada vez más los “cocineros en su tinta” y los “escritores en su salsa”, que por mucho que nos evoquen dos formas extravagantes de guisar los chipirones, se trata en realidad de las dos castas, estirpes o elites, que parten el bacalao en el mundo y en el negocio del pretendido buen comer.
La cocina, como todas las artes, siempre ha tenido sus fantasmas y sus artistas, sus camelos y sus camelistas, sus cabales y sus cabalistas, y, sobre todo, nunca han faltado ombligos que mirarse, ni humos que se suban a las barbas.
En el mundo de los fogones, como en todo, es inevitable que tradición y vanguardia, lo nuevo y lo viejo, lo genial y lo mediocre, convivan y rivalicen en el caldo de cultivo donde cuece y recuece la envidia afilada como cuchillo de trinchar vanidades.
De siempre se ha sabido que el silencio recocido de los envidiosos es el que más ruido hace y el que menos nueces parte.
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Por: José María Suárez Gallego © | Artículos de Gastronomía | Comentarios (0) | Referencias (0)